Las albarcas

 

Un objeto de artesanía de especial importancia son las albarcas, el calzado de madera que se usa para realizar las labores del campo. Este calzado, con tacos de madera que aislan de la humedad y el frio del suelo, y combinados con los escarpines mantienen los pies calientes, a la vez que evitan el manchar los suelos del hogar, al dejarse por lo general en la puerta y entrar en casa sin ellas.

La elaboración de las albarcas comienza por la elección del tronco adecuado; y según el grosor del tronco se sacaran una, dos o cuatro albarcas de cada sección de tronco. Este se abre con unas cuñas de hierro y se comienza a dar forma con expertos golpes de hacha, a continuación se le da forma con la azuela.

Con la albarca fijada al potro el siguiente paso es vaciarla por dentro, taladrando de un modo muy específico para formar las paredes internas, se usan herramientas especializadas para dar la forma adecuada y conseguir el número de pie deseado, se hacen los agujeros para los tarugos y se procede a resoriar o afinar el terminado de la albarca con una especie de cuchilla afilada. En ocasiones se termina el pulido con un trozo de cristal.

Ya terminada y pulida la albarca, el albarquero, sin dibujo previo, comienza a hacer un grabado de líneas, rombos, flores u hojas sobre la superficie. Finalmente se barniza la albarca.

 

 

Los cestos

Los cestos de distintas formas son parte integral de la vida cotidiana de los pasiego;, los utilizan para el transporte, la muda, las faenas de la hierba, para llevar el producto al Mercado e incluso como cuna en la que transportar a los bebés mientras la madre realiza sus tareas cotidianas.

Dichos cestos se vendían en los mercados, en tiendas especializadas y también había épocas del año en que los cesteros iban visitando los valles colindantes vendiendo o reparando los cestos.

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