Por el historiador D. José Javier Gómez Arroyo

Sobre el origen étnico de estos primeros pobladores se han hecho, a lo largo de la historia, diversas conjeturas. Unos pretenden un origen judío o moro, como Lasaga Larreta, que sostenía el origen árabe basándose en los modos de vestir, vivir y costumbres pasiegas, como es el instinto nómada comparado al del pastor árabe, o como Escagedo Salmón que afirmó que el primer núcleo de población en los Montes de Pas fué semítico 9.

Hoy en día parece que estos orígenes judios están descartados por no tener documentos que lo confirmen o prueben. Lo cierto es que por estos años los españoles constituían una mezcla de cristianos, moros y judíos en las dos Castillas. Los pobladores que de Oña vinieron a los Montes de Pas bien pudieran ser gentes libres compuestos por judíos, moros y cristianos también. Pero salta a la vista que todos los datos, desde los toponomásticos (hidrónimos celtas como Miera o Trueba) hasta los antroponímicos (nombres indoeuropeos y celtas como Abascal, Lavín o Cobo) revelan que nada tienen que ver con las razas semitas, amén de la importancia que el tocino tuvo siempre en la alimentación del pasiego, a lo cual hizo referencia, entre carcajadas, el historiador Arnaldo Leal 10 en una entrevista publicada en el Diario Alerta en 1990, donde al serle preguntado por las raíces judías de los pasiegos, las negó tajantemente diciendo: "en absoluto, tampoco de moros tienen nada, comiendo cerdo y bebiendo vino es imposible".

Las presunciones sin base sobre el posible origen judío de los pasiegos y su caracter distintivo llevó, posteriormente, a que algunos historiadores de afición, como Atienza, y otros de prestigiosa formación, como Julio Caro Baroja, a incluir a los pasiegos entre los "pueblos malditos del norte", junto con los Vaqueiros de Alzada en Asturias, los Maragatos en León, y los Agotes del Valle de Batzán en Navarra. Esto me parece un error, máxime cuando en las fuentes clásicas que hablan sobre los pueblos malditos, como son Lardizábal y Uribe en 1786, Michel en 1847 y de Rochas en 1876, no se mencionan para nada a los pasiegos; la primera obra que conexiona a los habitantes de los Montes de Pas con estos grupos despreciados es la de Lasaga Larreta en 1865.

Los últimos estudios realizados más parecen apuntar hacia un origen celta. En este sentido hay que tener en cuenta que los primeros habitantes de lo que, posteriormente, seria España fueron los íberos, con un origen aún insoluble. Hacia el 1200 A.C. se produce, a través de los Pirineos, la invasión de un nuevo elemento etnográfico: los celtas, rama del tronco indogermánico. En el siglo VI A.C.. llega una nueva oleada celta. El resultado de la fusión en el centro de la Península de los íberos con los celtas dará lugar a la denominación, más geográfica que étnica, de los celtíberos, según la tesis de Schulten 11 Todos estos pueblos se distinguían por un valor indomable al servicio de su amor a la independencia, y este individualismo llevó a impedir la unidad entre sus diversas tribus (los cántabros entre ellas) en perjuicio de esa misma independencia ante el acoso de los invasores.

En referencia a los orígenes celtas de los pasiegos están los estudios de María del Carmen González-Echegaray 12 que, en un articulo publicado en la revista "PASIEGOS" num.3, niega tajantemente el origen judío del pueblo pasiego amparándose en las "voces tan autorizadas como las de Susana Tax Freeman, Dra. En Antropología por Harvard University (EEUU)… o el Doctor Ralph J…. El Doctor J.F. Diaz Manrique… y un largo número de entendidos en la materia, lo niegan, con razonamientos indiscutibles, que hacen que la teoría decimonónica de Lasaga Larreta, se caiga sobre sus vacilantes cimientos". Con esta aserción comienza su articulo en el que da un vistazo general a la historia de Pas, mencionando el origen de los Monteros de Espinosa, primera guardia de los Reyes de España 13, entre cuyos requisitos se exigía la limpieza de sangre, es decir, no tener sangre mora ni judía.

Posteriormente cita la Provisión Real que la reina Doña Juana la Loca hizo, en 1511, al sentirse alarmada por el paso de judíos conversos por la villa de Espinosa y Montes de Pas 14, prohibiendo a estos residir en aquellas tierras y concediéndoles 6 meses para salir de ellas.

El paso por estas tierras de judíos parece que se debía a la venta de mercancías, disculpa que les servía para instalarse durante varios días. Pero estas órdenes de expulsión debieron producirse de manera eficaz, pues Carlos I de España volvió a dar orden, posteriormente en 1521, de que no permaneciesen los judíos y cristianos nuevos "en la villa de Espinosa más de un dia natural, aunque sea so color de vender mercancías". Esto prueba que 19 años después del Edicto de Expulsión de los judíos todavía en el valle del Pas, perteneciente a la jurisdicción de Espinosa, se sigue velando por la condición hidalga y no se permite la residencia de judíos conversos. Los de Pas siempre disfrutaron de una posición en la baja nobleza como hijosdalgo y hombres buenos, incluso despues de su independecia de Espinosa. Ello deriva de la situación especial de que disfrutaron muchas de las localidades cántabras, por ser fortalezas cristianas durante los siglos en que dominaron los musulmanes, y que, poco a poco, reconquistaron la Península ganando honores y dominios.

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